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Domingo 4 de abril de 1999 |
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Sólo texto
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EL 7 DE ABRIL SE CELEBRA EL
DÍA MUNDIAL DE LA SALUD MARISOL ORTEGA GUERRERO Redactora de EL TIEMPO Todos los días, a las 7:30 de la mañana María del Carmen Torres sale a hacer ejercicio. Se reúne con otros amigos de su edad y comparte una hora de alegría y aeróbicos. Pero eso no es todo. Luego, de regreso a casa no se está quieta ni un segundo. Es como una hormiguita: barre, lava, plancha, "arreglo mi casita, igual que cuando era joven", afirma María del Carmen, una madre de familia, con 77 años de edad, que ha trabajado duro para sacar adelante a sus 10 hijos y para 'levantar mi ranchito', como dice. "Me encanta el ejercicio, vivo activa. Le pido a mi Dios mucha salud para disfrutar de estas cosas", afirma. Es la misma petición que hace Teresita de Flórez, dama voluntaria y quien está al frente de un club de abuelos. Ella es como otra hormiguita: coordina reuniones, organiza los cumpleaños, compra los regalos, los empaca y se encarga de que la fiesta sea 'buenísima'. Como sea saca tiempo para hacer alguna actividad física: juega voleibol y baloncesto. "También me encanta caminar", dice. A sus 65 años es consciente de que ya llegó a la vejez, "pero, no me siento vieja ni me sentiré, mientras mi espíritu esté joven. Si Dios me tiene para vivir 80 ó 90 años seguiré con mi espíritu joven. Mientras me de salud y optimismo no hay problema", afirma. María del Carmen y Teresita forman parte de un grupo, desafortunadamente no muy grande, de personas mayores que ven en la vejez una etapa más de la vida, una buena etapa llena de experiencia, de recuerdos, de enseñanzas para dar y de satisfacciones, a pesar de los problemas y de los malos momentos que no faltan. Muchos mitos Desafortunadamente, miles de personas mayores de 60 años, la edad que define la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el comienzo de la vejez, no ven esta etapa con buenos ojos, tal vez debido a los mitos y a la cultura que, en nuestro medio, ven al anciano como una persona inútil, una carga económica o alguien que no tiene nada para aportar. El mismo adulto se siente así, inservible y piensa que ya no vale la pena seguir viviendo. Nada de esto es cierto. Así lo declara la OMS en este Año internacional de las personas de edad, y más aún al celebrarse el Día Mundial de la Salud, este 7 de abril, con el lema: 'sigamos activos para envejecer bien'. Precisamente, uno de los objetivos es acabar con tantos mitos y hacer ver el valor de los adultos mayores, más si se tiene en cuenta que cada día la expectativa de vida es mayor en todos los países del mundo y ya supera en promedio los 75 años. "El envejecimiento de la población mundial es uno de los retos más importantes que tendrá ante sí el mundo durante el próximo siglo, pero también encierra una gran oportunidad. Las personas de edad tienen un gran aporte por hacer", afirma Gro Harlem Brundtland, directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pero la idea no es envejecer, sino envejecer bien. "El envejecimiento saludable debe ser la meta de todos. Si descubrimos maneras de prolongar y mantener nuestra vitalidad física e intelectual por un periodo tan largo como sea posible, podemos seguir aportando a nuestras familias y a la comunidad, al mismo tiempo que ellos siguen beneficiándose de nuestras experiencias y éxitos", afirma George A. O. Alleyne, director de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). ¿Cómo lograrlo? Según las autoridades mundiales en el tema, si bien es difícil envejecer activo en una cultura que no ve con buenos ojos a los abuelos, no es imposible lograrlo. Basta mirar el ejemplo de María del Carmen y de Teresita Ribón de Flórez. La clave, afirma José Fernando Gómez Montes, presidente de la Asociación Colombiana de Geriatría, es que haya un equilibrio en las cuatro edades: la biológica, la cronológica, la social y la sicológica. De ello depende el envejecimiento exitoso. Esto es clave, mucho más si se tiene en cuenta que la expectativa de vida va en aumento y que ya no es de 60 años sino de 75, en países avanzados de 80 y en el Japón se espera que sea del 90. La idea fundamental es que en la medida que el hombre tenga mejores condiciones nutricionales y ambientales pueda vivir ese periodo de la vejez en mejores condiciones. Es importante desde la niñez asumir una actitud saludable frente a la vida, adquirir buenos hábitos alimentarios, hacer ejercicio, recrearse y no dejarse llevar por el estrés ni las preocupaciones. Esto, quiere decir que hay que prepararse para llegar a la tercera edad y no pensar que ese es el momento en que se acaba la vida. "Un
secreto es evitar los excesos: en el consumo de alcohol, en el tabaco,
en sustancias tóxicas para el organismo y seguir las indicaciones médicas
y los parámetros para tener un buen nivel de vida. A veces habrá que evitar
ciertas comidas, preferir otras; a veces habrá que aceptar que los hijos
se fueron y nos quedamos solos, pero esto no puede hacer que nos sintamos
inútiles o que pensemos que hasta aquí llegamos y ya cumplimos, entonces,
para qué seguir viviendo", dice Julio César Castellanos Ramírez,
director de Salud y Bienestar de la Cruz Roja Colombiana, experto en programas
para la tercera edad y el desarrollo comunitario.
OTROS
TITULARES LA
PREVENCIÓN ES CLAVE La
experiencia y el amor cuentan mucho ¿En
Colombia hay planes concretos de ayuda a los ancianos?
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