Salud:
equilibrio y armonía en el individuo y en sus relaciones
con la naturaleza
La esencia del concepto de salud en las culturas
indígenas es el Equilibrio, la Armonía
que se preserva actuando de acuerdo a las leyes dejadas
por los ancestros. La enfermedad es rompimiento del
equilibrio por quebrantar dicha normatividad. La curación
implica el restablecimiento del equilibrio
Bogotá, Agosto 6 de 2004. “Salud
para el indio es territorio, recursos naturales, educación,
medicina tradicional, vacunación, educación
en salud, capacitación; que no haya contaminación
del ambiente; estar sin problemas, sin guerra; tener territorio
libre; tener comida suficiente, que sea sana, sin nada de
químicos; compartir con la naturaleza; tener agua
viva; es el equilibrio físico, mental, social y el
bienestar de uno; tener alimentación variada; proporcionar
salud y prevención de enfermedad”[1]. Estos
conceptos básicos de salud en comunidades indígenas
del Meta sirven para hacer un llamado especial sobre la
equidad en salud a propósito del Día Internacional
de las Comunidades Indígenas que se celebra el 9
de Agosto.
En Colombia, (según proyecciones del DANE) la población
indígena estimada para el 2001, es de 785.356 personas,
correspondientes al 1.83 % del total de la población
nacional de aproximadamente 43 millones de habitantes. Han
sido oficialmente reconocidas 81 etnias indígenas,
de las cuales las más numerosas son: los Wayúu,
150.000; los Páez o Nasa, 138.000; los Embera (incluyendo
también los Embera Chamí y Embera Katíos)
88.000; los Pastos 70.000. Contrasta lo anterior, con 40
etnias con menos de 1.000 personas cada una.
La pirámide de población indígena,
de base muy amplia y fuerte reducción progresiva,
muestra una población joven en la cual un poco menos
de la mitad (45 %) son menores de quince años[2].
Se reporta una tasa de fecundidad de 6.5 nacimientos por
mujer, la cual representa más del doble de la tasa
nacional.[3]. Igualmente, una tasa bruta de natalidad de
41 nacimientos por cada mil habitantes, muy superior a la
tasa nacional que es de 26 por mil. En cambio, la esperanza
de vida -que en promedio para Colombia es de 73 años
en mujeres y 64.3 en hombres- es mucho menor para los indígenas:
57.8 en mujeres y 55.4 en hombres. En otras palabras, entre
los indígenas nacen muchos más que en cualquier
familia colombiana, pero también mueren muchos más
y viven menos años. Esta situación amerita,
por sí misma, protección prioritaria para
la población nativa. No obstante, la realidad es
que la prestación de servicios públicos suele
ser deficiente en los territorios étnicos, en especial,
los relacionados con la salud ambiental (saneamiento Básico),
la atención en salud a las personas, los servicios
educativos y los servicios de apoyo a la producción.
Aunque Colombia ha sido un referente para América
Latina en cuanto al reconocimiento jurídico de derechos
para los grupos étnicos, especialmente para los pueblos
indígenas la mayoría de las comunidades étnicas
continúan afrontando condiciones de vida inferiores
a los promedios nacionales, agravadas por fenómenos
como conflicto armado y los cultivos ilícitos, lo
cual conlleva el predominio de enfermedades típicas
de la pobreza, como la tuberculosis (TBC), el poliparasitismo
intestinal (PPI), la enfermedad diarreica aguda (EDA), la
infección respiratoria aguda (IRA) y la desnutrición
que afectan sobretodo a la población infantil.
En las últimas tres o cuatro décadas, además,
las comunidades que habían permanecido relativamente
aisladas, han venido intensificando su interacción
con el entorno social, enfrentándose a enfermedades
desconocidas (cáncer, VIH-SIDA) para las cuales no
contaban con suficientes defensas orgánicas ni con
los conocimientos requeridos para afrontarlas. Como resultado
de la intensificación del conflicto armado, la violencia
y el desplazamiento forzado se han presentado cambios notables
en el perfil epidemiológico de muchas comunidades
y un agravamiento generalizado de la situación de
salud, que en algunos casos ha sido dramático, como
el de los Nukak quienes en 1988 abandonaron su aislamiento
en lo profundo de la selva.
Cosmovisión de la salud, el equilibrio
Uno de los aspectos claves, que se está impulsando
en los países de las Américas, es analizar
la cosmovisión de la salud desde las poblaciones
indígenas como un elemento indispensable para la
formulación de políticas públicas de
protección social y salud. Se resalta el derecho
a la identidad y la obligación del Estado de proteger
la diversidad cultural, que implica también el reconocimiento
de sistemas de medicina tradicional y su articulación
al sistema nacional de salud, como opciones alternativas
que, conjuntamente con la medicina facultativa, contribuyan
a la realización del derecho a la salud. Algo similar,
por ejemplo, al reconocimiento de la jurisdicción
especial o el derecho a la etnoeducación. La tendencia
en salud derivada del multiculturalismo es hacia el pluralismo
médico.
“Para los indígenas, la salud es entendida
como el producto de la relación armónica existente
entre la naturaleza, los seres humanos y el mundo espiritual.
Al romperse alguno de estos tres nexos, el cuerpo se enferma,
afectando tanto al individuo como a la familia entera. En
este sentido, la enfermedad y la salud son definidas en
un sentido social, no solo individual. Para contrarrestarla
es necesario restaurar la armonía perdida buscando
el favor de los espíritus de la naturaleza y recurriendo
a las propiedades medicinales de las plantas”[4].
Los médicos indígenas curan y protegen a la
persona, a la comunidad, al medio natural y especialmente
cuestiones del espíritu y sentimientos de las personas,
como el amor, la suerte, la tristeza, etc.
En concordancia con la cosmovisión particular de
cada etnia, se establecen las tipologías o clasificaciones
de las enfermedades, lo mismo que de los remedios. Cada
comunidad indígena representa una particularidad
en el reconocimiento de las enfermedades generadas por el
desequilibrio con la naturaleza y con el cuerpo.
Los indígenas del Vaupés clasifican las
enfermedades:
- Enfermedades Producidas por irrespeto a la naturaleza:
- Por talar árboles sin comunicarse con el protector
espiritual o dueño de los árboles.
- Por no realizar los rezos antes de comer pescado.
- Por consumo de animales sin permiso (a través
del chamán) de sus dueños espirituales.
- Descuido por parte del Payé, del movimiento
de los astros, las estaciones, las tempestades.
- Por uso de lombrices, grillos, avispas, abejas, etc.
en la pesca.
- Por no respetar sitios sagrados y saladeros donde se
congregan los animales.
- Enfermedades producidas por maldiciones, venganzas,
celos o envidias.
- Enfermedades producidas por maleficios o malos rezos
de agentes de la medicina tradicional.
- Enfermedades producidas por invocación del payé
de: rayos y truenos, tigre, serpientes, etc. que se roban
el espíritu o energía de las personas.
- Enfermedades producidas por la violación de
normas tradicionales o pautas de comportamiento culturales.
- Enfermedades producidas por venenos.
Las investigaciones y estudios sobre la situación
de los indígenas en las Américas imponen la
necesidad de construir una concepción intercultural
de la salud para los grupos étnicos, en la cual éstos
tengan la garantía de acudir tanto a la medicina
facultativa como a su medicina tradicional y en la que se
desarrollen relaciones interculturales de mutua valoración,
reconocimiento y respeto entre ambas medicinas.
En Colombia, al igual que en otros países de las
Américas, el problema de la protección social
en salud, no es solamente de cobertura sino de condiciones
y calidad de los servicios que se presten a las poblaciones
étnicas teniendo en cuenta sus concepciones y prácticas
culturales de salud.
“La problemática indígena es compleja.
El abordaje académico e institucional de esta problemática
ocurre en la intersección de los temas referentes
a los derechos humanos, la democracia, el desarrollo, el
medio ambiente y la comprensión de la cultura, la
identidad y la cosmovisión de estos pueblos. La aplicación
efectiva de la perspectiva holística de los pueblos
indígenas en los sistemas de salud, con el objetivo
de mejorar la salud de los pueblos indígenas a partir
de la experiencia milenaria de estos pueblos, requiere el
compromiso y responsabilidad política de los países
y organismos internacionales en el impulso de procesos de
trabajo multisectoriales y multidisciplinarios donde los
pueblos indígenas, como actores sociales, tengan
participación plena.” [5]
Para mayor información sobre comunidades indígenas
y salud consulte POBLACIONES INDIGENAS en http://www.cepis.ops-oms.org/cepis/e/bvsapi.php
--------------------------------------------------------------------------------
[1] Diagnóstico de salud en comunidades indígenas
del Meta, para la elaboración de los planes de atención
básica intercultural”. Departamento del Meta,
Secretaría de Salud, Corpolatina, 2002. Pág.
28.
[2] Datos reportados por Arango y Sánchez con base
en dos investigaciones (Expedición Humana y Piñeros
y Ruiz) y el censo del 93.
[3] Arango y Sánchez, p. 61.
[4] Ministerio de Salud de Panamá. Sección
de Medicina Tradicional. Sección de Salud de Pueblos
Indígenas. “Medicina Tradicional Indígena,
un enfoque general”. Nov. De 2001. pág. 3.
[5] Armonización de los Sistemas de Salud Indígenas
y el Sistema de Salud Convencional en las Américas.
Lineamientos Estratégicos para la Incorporación
de las Perspectivas, Medicinas y Terapias Indígenas
en la Atención Primaria de Salud. División
de Desarrollo de Sistemas y Servicios de Salud. Iniciativa
de Salud de los Pueblos Indígenas. Organización
Panamericana de la Salud-Organización Mundial de
la Salud
|