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Día Interamericano del
Agua 2004 | Salud
en Desastres y Emergencias Complejas
EL AGUA EN SITUACIONES DE DESASTRE
Artículo escrito
por: Dr. Rodrigo Restrepo y Dr. Jorge Victoria
Publicado en HEALTH
IN EMERGENCIES, Issue No 19, March 2004, WHO
Cualquier situación extrema o desastre, independientemente
de su origen, tiene un efecto adverso, leve o severo, sobre
la infraestructura de los sistemas de abastecimiento de
agua potable y saneamiento bási co. Incluso, en situaciones
donde interviene la mano del hombre, en especial en grandes
movilizaciones de personas por causa de disturbios internos
o desplazamientos forzados por la violencia, la principal
adversidad se encuentra en los problemas de seguridad para
el acceso de las poblaciones a las fuentes de agua o a la
ayuda humanitaria.
La mayor probabilidad de enfermarse y morir por causa de
enfermedades relacionadas con condiciones inadecuadas del
abastecimiento del agua o del saneamiento básico la tienen
las personas afectadas por los desastres, más que por cualquier
otra causa. Las más importantes enfermedades de ese tipo
son las diarreicas y otras cuya principal forma de transmisión
es por la vía fecal-oral. Su transmisión es favorecida por
el saneamiento inadecuado, las malas condiciones de higiene
y el agua contaminada. Otras enfermedades vinculadas a la
calidad del agua y el saneamiento son las transmitidas por
vectores relacionados con los desechos sólidos y el agua.
Los programas de emergencia en materia de abastecimiento
de agua y saneamiento básico deben tener como principal
finalidad la de garantizar una cantidad mínima de agua potable
y reducir la transmisión de las enfermedades propagadas
por vía fecal-oral así como la exposición a vectores de
enfermedades. En el objetivo de contribuir a crear las condiciones
necesarias para que las personas afectadas puedan continuar
con su vida cotidiana, es importante que se cumpla sin menoscabo
de su dignidad y en condiciones que sean cómodas y seguras.
Para la satisfacción de las necesidades de poblaciones
afectadas por los desastres se debe tener total comprensión
de la situación, sin omitir factores tan importantes como
el factor político, la seguridad y la evolución de la situación.
Los damnificados, los organismos humanitarios, los donantes
y las autoridades locales necesitan saber que las intervenciones
son apropiadas y eficaces. Por eso, es vital proceder al
análisis preciso de los efectos del desastre y del impacto
directo sobre los sistemas de abastecimiento de agua y saneamiento
y confrontarlo con los riesgos y las necesidades en la salud
pública. Si la comprensión y la determinación del problema
no son correctas, las acciones que se lleven a cabo serán
desacertadas.
La población afectada por un desastre debe tener la oportunidad
de participar en la formulación y ejecución del programa
de asistencia. Esto toma mayor relevancia y se torna imperativo
cuando esa misma población ha participado en los programas
de mitigación y preparativos dentro de los procesos de gestión
del riego.
Después de un desastre es posible que no se disponga de
suficiente agua para satisfacer las necesidades fisiológicas,
de ahí la importancia de contar con un nivel mínimo de agua
potable que asegure la supervivencia y evite problemas de
salud relacionados con un abastecimiento de agua inadecuado,
ya sea por las malas condiciones de higiene o por el consumo
de agua contaminada.
El acceso al agua para las personas víctimas de un desastre
deben ser seguro y la cantidad de agua ha de ser suficiente
para el consumo, para la cocción de los alimentos y para
la higiene personal y doméstica. Los lugares públicos de
abastecimiento de agua deben estar lo suficientemente cerca
de los alojamientos para posibilitar el acceso de la cantidad
mínima de agua.
· Se requiere un mínimo de 15 litros de agua por persona
por día.
· El caudal en cada punto de abastecimiento de agua
debe ser 0,125 litros por segundo como mínimo.
· Debe haber como mínimo un lugar de abastecimiento
de agua por cada 250 personas.
· La distancia desde el alojamiento hasta el lugar
de abastecimiento de agua más cercano no debe exceder
de 500 metros.
El agua debe tener un sabor aceptable y ser de calidad
suficiente para beber y para su utilización en la higiene
personal y doméstica sin riesgos significativos para la
salud. Se deben tomar todas las medidas necesarias para
evitar la contaminación del agua durante el proceso de transporte,
almacenamiento o abastecimiento.
· En fuentes no desinfectadas, no debe haber más de
10 coliformes fecales por 100 mililitros de agua en el
lugar de abastecimiento.
· Los controles sanitarios indican un bajo riesgo de
contaminación fecal.
· En el caso de abastecimiento por tuberías a poblaciones
de más de 10.000 personas, o de todo tipo de abastecimiento
en momentos de riesgo o presencia de una epidemia de diarrea,
el agua debe tratarse con un desinfectante residual en
concentraciones aceptables (por ej., la concentración
de cloro libre residual en el grifo debe ser de 0,2-0,5
mg por litro y la turbiedad inferior a 5 NTU).
· El total de sólidos en disolución no debe ser superior
a 1.000 mg por litro (2.000 µs/cm de conductividad eléctrica,
en medición de campo simple) y el agua no debe tener sabor
desagradable.
La población deberá disponer de instalaciones y utensilios
adecuados para recoger, almacenar y utilizar cantidades
suficientes de agua para beber y cocinar y para la higiene
personal, así como para que el agua potable mantenga su
inocuidad hasta el momento de consumirla.
· Cada familia debe disponer de al menos dos recipientes
de 10-20 litros para recoger el agua, y de recipientes
de 20 litros para almacenarla. Esos recipientes deben
ser de cuello angosto o con tapa.
· Se debe disponer de 250 g de jabón por persona por
mes.
· Cuando se necesitan instalaciones de baño colectivas,
se debe disponer de cubículos suficientes para su utilización
con una frecuencia aceptable y a horas aceptables, separados
para hombres, mujeres y niños.
· Cuando se necesitan lavaderos colectivos, se debe
disponer de una pileta de lavar por cada 100 personas.
Además de proporcionar las instalaciones adecuadas para
el lavado de manos, de ropas, de utensilios de cocina y
para el baño personal, se deben implementar los programas
educativos necesarios que puedan garantizar la conservación
de las medidas de higiene necesarias para el buen uso del
recurso.
Efectos e
Intensidades provocados por los Eventos Adversos
sobre los Sistemas de Agua Potable y Saneamiento Básico
Fuente: Ministerio de Desarrollo Económico, Colombia, 2002
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