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Mujeres, niñas y VIH y SIDA

Las mujeres y las jóvenes son particularmente vulnerables a la infección por el VIH y al impacto del SIDA. Aproximadamente la mitad de todas las personas que viven con el VIH en el mundo son mujeres.

A nivel mundial, la tasa de infección por el VIH entre los jóvenes está aumentando rápidamente: el 67% de los individuos infectados de novo en los países en desarrollo son jóvenes de 15 a 24 años. Este riesgo creciente resulta especialmente manifiesto en las mujeres jóvenes y las adolescentes, que constituyen el 64% de los jóvenes de los países en desarrollo que viven con el VIH o el SIDA.

En todo el mundo, las mujeres jóvenes y las adolescentes son más susceptibles al VIH que los hombres y los jóvenes; así, los estudios indican que pueden tener una probabilidad 2,5 veces mayor de infectarse por el VIH que sus homólogos masculinos. En el África subsahariana, las adolescentes y las mujeres jóvenes tienen el doble de probabilidades de contraer el VIH en comparación con los varones jóvenes, y esta cifra puede llegar hasta seis veces en ciertas partes de la subregión. En determinadas zonas del África oriental y meridional, más de un tercio de las adolescentes están infectadas por el VIH. Esta tendencia también está emergiendo en algunos países del Caribe.

Hasta ahora, 30 millones de personas han fallecido a causa del SIDA en las dos décadas de existencia de la epidemia, y otros 40 millones están infectados actualmente por el VIH. En los países pobres, seis millones de personas con el VIH/SIDA requieren tratamiento antirretrovírico de inmediato, y las mujeres y los niños constituyen una gran proporción de quienes necesitan asistencia, tratamiento y apoyo.

En comparación con los varones, las mujeres tienen el doble de probabilidades de contraer el VIH por un único acto sexual no protegido, pero siguen dependiendo de la cooperación masculina para protegerse de la infección. Además, en todo el mundo se espera que las mujeres asuman la mayor parte de las tareas domésticas y cuiden a los miembros de la familia. El VIH y el SIDA han aumentado significativamente la carga asistencial que deben soportar muchas mujeres. La pobreza y la falta de servicios públicos también se han combinado con el SIDA para convertir esta carga asistencial de las mujeres en una crisis con consecuencias sociales, sanitarias y económicas de gran alcance.

El SIDA intensifica la feminización de la pobreza, especialmente en los países más afectados, y discapacita a las mujeres. Familias enteras se ven afectadas a medida que aumenta la vulnerabilidad, ya que el tiempo que dedican las mujeres a cuidar a los enfermos deben escatimarlo de otras tareas productivas dentro del hogar.

En los países con un alta prevalencia, la escolarización de las niñas ha disminuido durante la última década. Las jóvenes son las primeras a las que se saca del sistema escolar para que atiendan a familiares enfermos o cuiden de hermanos más pequeños. El VIH/SIDA está amenazando los recientes avances en educación básica, y afecta de forma desproporcionada a la matriculación de niñas en escuelas primarias. Ir a la escuela protege. La educación es una de las defensas fundamentales contra la diseminación del VIH y el impacto del SIDA, y cada vez hay más pruebas al respecto.

La Campaña Mundial contra el SIDA pretende sensibilizar a toda la sociedad y ayudar a abordar los múltiples problemas que afectan a las mujeres, las jóvenes y las niñas en relación con el VIH y el SIDA.

  • Las mujeres desempeñan un papel central en el desarrollo.
  • La dinámica de género tiene un papel esencial en la propagación de la epidemia.
  • Las mujeres son más vulnerables a la infección por el VIH que los varones.
  • En las regiones de máxima prevalencia, más del 50% de las infecciones corresponden a las mujeres y las adolescentes
  • El estigma y la discriminación –basados en las desigualdades existentes– siguen impulsando la epidemia.
  • Las mujeres son una fuente de inspiración que proporcionan fuerza y esperanza a todos.



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