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  • Las sucesivas divisiones de las propiedades de los pequeños campesinos y colonos.
  • Los conflictos y procesos de diferenciación económica y social entre campesinos y colonos, que a su vez estimularon la concentración de la propiedad de la tierra. Los colonos, a su vez se conformaron como una mezcla de campesinos sin tierra, esclavos libertos, mestizos e indígenas. Estos últimos entraron en esta corriente humana migratoria luego de la liquidación de los resguardos como resultado de las leyes liberales de la década de1850 que acabaron la propiedad comunal sobre la tierra.

La modernización progresiva del campo en Colombia no hubiera sido posible sólo a través de los procesos ya indicados. Otros fenómenos, particulares y generales, conectados entre si y con las transformaciones globales de tipo social, económico, cultural y político encausaron el mencionado proceso y lo articularon a la transformación que experimentó el país durante el Siglo XIX. Cabe mencionar:

  • 1. El desarrollo, incipiente y disperso, de mercados locales y regionales en torno a los cuales se crearon corrientes de abastecimiento sostenidas por la gran propiedad y la producción campesina en minifundios, articuladas al comercio exportador. En una y otra forma de propiedad llegó a utilizarse mano de obra asalariada, en especial durante los procesos de expansión de la economía rural a las regiones de baldíos y la incorporación al comercio de exportación de productos como las frutas, el tabaco (1854-77), el algodón (1862-70) e índigo (1868-76), la chinchona (1869-82) y otros productos vegetales, antes del café. Sin embargo, la dinámica que creó este tipo de articulación no condujo a la conformación de un mercado nacional, cuyos primeros vestigios surgen sólo a finales del Siglo XIX;
  • 2. La lucha constante entre terratenientes y campesinos, con diferentes realidades y niveles de agudización y expresión;
  • 3. El largo y multiforme proceso de conformación y consolidación de las clases sociales de la República;
  • 4. La fase final de enriquecimiento económico, en la que, a diferencia de períodos anteriores, no sólo acentuó la separación del campesino de la tierra, sino también dio la posibilidad de acumular dinero, en mano de los comerciantes que controlaron parcialmente el procesamiento del café que tenía lugar en las fincas campesinas y monopolizaron el mercadeo del mismo;
  • 5. El lento surgimiento, por más de dos siglos antes de la conformación de la República, de los tipos de dominio y de propiedad sobre la tierra, o sea, la propiedad privada, los resguardos, los baldíos, la tierra de la iglesia y los ejidos o tierras comunales de los municipios, entre otras;
  • 6. Las relaciones de producción precapitalistas y el escaso grado de desarrollo de las fuerzas productivas.

Planteados estos marcos y procesos de contexto, es posible indicar que en Colombia el problema agrario surgió antes del desarrollo del capitalismo, o sea, el proceso de industrialización y la incorporación relativamente amplia del capital al campo, fenómenos que ocurrieron décadas después. Tal problema tuvo como centro la lucha por la tierra, elemento común y persistente en los procesos posteriores y contemporáneos a la fase capitalista del país. Pero en otros aspectos, el problema agrario del siglo XIX guarda importantes diferencias con la problemática agraria posterior.

A partir de la tercera década del siglo XX se consolidó el proceso de modernización con la entrada incipiente y diversa, pero creciente, del capital al campo. Los procesos previos de concentración y de expansión de la frontera agrícola no sólo continuaron su curso sino que además se aceleraron por momentos, en especial aquellos que correspondieron a las zonas donde en los siguientes 30 años se llevó a cabo la industrialización.

En la década de los 50 la concentración de la propiedad agraria era en un hecho contundente y preocupante (Tabla 1). El ingreso progresivo del capital al campo agregó nuevos ingredientes al viejo problema agrario, pero ante todo cambió su naturaleza y alcance, ya que subordinó la problemática de la propiedad de la tierra, en constante tensión por las relaciones conflictivas entre sus elementos de latifundio, minifundio y expansión de la frontera agrícola- a la nueva problemática de los mercados, los productos, los precios, el comercio y, de otra parte, introdujo un proceso significativo de diferenciación en la economía campesina. Por lo menos la gran propiedad de 500 y más hectáreas acrecentó su peso en función de la superficie ocupada, entre 1950 y 1970. La proporción de la superficie de la tierra ocupada por la gran propiedad descendió en los siguientes años (1984 y 1992), debido a las realidades sociales, económicas y políticas que crearon los movimientos campesinos, los procesos de ocupación de tierras, y en menor grado por el impacto de la confrontación armada con organizaciones guerrilleras, o por las políticas de reforma agraria.

Tabla 1. DISTRIBUCION (%) DE LA SUPERFICIE DE PREDIOS RURALES Y NUMERO DE EXPLOTACIONES 1951-1970-1984

Tamaño de las explotaciones

1951

1970/71 1984 1992
  No. Explot. Area No. Explot. Area No. Propiet Area No. Propiet Area

0 - 5 hectáreas

56.0 4.2 59.6 3.7 62.4 5.2 56.8 2.8

5 – 20

28.0 10.7 23.6 8.7 21.3 11.5 29.3 11.8

20 – 100

12.3 21.0 12.6 20.2 12.5 28.5 10.9 24.5

100 – 500

3.0 33.0 3.6 26.6 3.4 31.5 2.6 26.6

Más de 500

0.5 31.0 0.7 40.9 0.4 23.3 0.4 34.3

Total

100.0

(820.8)*

100.0

(22.688)**

100.0

(1.176.8)

100.0

(30.993)

100.0 100.0 100.0 100.0

Elaborado con base en CEPAL (1957), Dane (1960, 1970/71), Corredor (1992), Ocampo(1994), Llorente (1985), Arango (1997). Para 1960 y 1971 excluye los Departamentos de Caquetá, Guajira, Chocó y las anteriores Intendencias y Comisarías.

* Total explotaciones (en miles) ** Total hectáreas (en miles)

De otra parte, parece un hecho bien establecido que de 1850 a 1930 se desarrolló la economía agrícola de exportación - centrada en el café a finales del Siglo XIX- y con ella los medios de transporte como la mula, la balsa, el barco de río, el ferrocarril y el carro de tracción animal, dando lugar a un creciente comercio entre localidades y regiones. La progresiva reducción de los costos de transporte, a medida que se integraban mejor algunas zonas, el aumento de ingresos por la exportación de productos primarios, la importación de artículos de consumo y el crecimiento de la población, generaron algunos nuevos mercados locales, a manera de islas en medio de las grandes regiones naturales del país, pero siempre en las áreas de influencias de los centros urbanos en consolidación.

Esto creó, antes de la fase de industrialización rápida, las primeras bases para el desarrollo de la producción agrícola de consumo inmediato, y de la producción ganadera, que comenzó a proveer estos mercados sin sufrir transformaciones significativas, apoyándose en los arcaicos sistemas extensivos y el uso de una tecnología precaria. Baste recordar, como lo indican varios historiadores, que las tres grandes innovaciones introducidas en la ganadería extensiva en los cien años anteriores consistieron en los pastos cultivados, tipo Guinea y Pará, la cría selectiva y el alambre de púas, las cuales debieron acrecentar en el largo plazo y en algún grado la productividad.

De esta manera, la producción agrícola diferente del café y de los productos de exportación del siglo XIX, de efímera duración, pasó por una larga fase en la que predominaron los antagonismos entre la pequeña y la gran propiedad, en la producción para el autoconsumo, seguida por la lenta conformación de escasos y débiles mercados locales y regionales y la lenta penetración del capital al campo; en una segunda fase, en especial después de 1950, se articuló al proceso de industrialización y se convirtió en escenario de una rápida aunque limitada dinámica de capitalización. Como ya se ha mencionado, esto transformó la naturaleza y el alcance de la confrontación entre la pequeña propiedad campesina y la gran propiedad terrateniente y, adicionalmente, introdujo una irreversible y completa diferenciación entre los tipos de agricultura, la tradicional y la comercial, o sea el denominado dualismo funcional. En consecuencia, se produjo una amplia rearticulación entre la pequeña propiedad campesina, la gran propiedad territorial o latifundio típico y la empresa capitalista agraria o agroindustrial, en medio de dinámicas generales en las que predominaban las leyes y características de los mercados. Sin embargo, estas dinámicas generales no impidieron la existencia de fuerzas y procesos contradictorios. La pequeña propiedad campesina tendió a sobrevivir o a adaptarse a las demandas de la ganadería y la agricultura comercial, según el ritmo impuesto por estas, por medio de formas de articulación que combinaban el trabajo familiar y la producción de autoconsumo, con los sistemas precapitalistas de aparcería, el arrendamiento con pago en especie y trabajo y otras modalidades, y la provisión directa de fuerza de trabajo asalariado de bajo costo. También operaron fuerzas disolventes como la competencia desigual en ciertos productos, la ausencia de apoyo en la conservación y comercialización de los productos, los ciclos productivos y de precios, o sea el impacto de las rentas diferenciales del suelo y de los mercados. A esto debe agregarse la diferenciación del campesinado, que generó en las regiones de más rápido desarrollo capitalista un sector de campesinos acomodados, transportadores e intermediarios.

La relación entre estas fuerzas y tendencias se inclinó hacia el deterioro de las condiciones de vida y de producción de la pequeña propiedad campesina, conformándose en el país un vasto grupo de campesinos pobres, semiproletarios y trabajadores asalariados en situación de pobreza. Adicionalmente, desde 1960 se presentó una tendencia progresiva a la descomposición de las relaciones precapitalistas y un desplazamiento de sus agentes sociales, que fueron progresivamente reemplazados por empresarios agrícolas y administradores, en varios lugares del país. En consecuencia, estos factores acrecentaron el mercado interno, hicieron madurar el largo proceso de formación de una fuerza de trabajo excedente en la pequeña propiedad campesina y crearon las condiciones para la posterior migración masiva de campesinos a las ciudades y la entrada en operación de las leyes de población del capitalismo en el campo.

Hacia 1950 se encontraban 1.9 millones de hectáreas de cultivos diferentes al café y a finales de los 70 estos se habían acrecentado a 2.9 millones de hectáreas. El ritmo de crecimiento de la agricultura en estos 20 años fue rápido hasta finales de los 70 cuando se interrumpió por una severa crisis. Evidencias suficientes indican que en este período crecieron de manera más rápida los cultivos comerciales y de plantación, los cuales conformaron el núcleo de la agricultura empresa­rial, y se introdujeron nuevos productos comerciales como el sorgo, la soya y la palma africana.

La dinámica del crecimiento de los cultivos comerciales y tradicionales, en función del área y la producción en los últimos 40 años, se refleja de manera apropiada en la tabla 2 y la figura 1 ubicadas a continuación.

Tabla 2. CULTIVOS COMERCIALES PROPORCIÓN DE LA SUPERFICIE TOTAL Y DEL VALOR DE LA PRODUCCIÓN TOTAL 1950-1988.

 

1950

1985-1988

Area

Area sin café

Valor producción

Valor sin café

11.9

7.6

41

30.6

43.7

30.7

Se observa que los cultivos comerciales y de plantación presentaron un amplio crecimiento en cuanto a superficie cultivada, seguidos por los cultivos tradicionales y mixtos dinámicos. La agricultura comercial se concentró en las zonas planas, en unidades medianas y grandes, conformando empresas capitalistas agroindustria­les. La agricultura mixta y tradicional se concentró en unidades más pequeñas en la región Andina, organizándose como haciendas tradicionales, propiedades familiares, minifundios y resguardos indígenas.

De otra parte, los sistemas productivos se transformaron en algún grado como lo indica el incremento de la productividad anual en un 2 %, y de 150 % en las dos décadas indicadas. A su vez, la productividad por trabajador rural creció a una tasa anual del 2.1 % entre 1950-87. Al tiempo, en varios cultivos la modernización fue intensa como ocurrió con el arroz, el algodón, la caña de azúcar, los bananos y el cacao. Esto, sumado a la introducción de nuevos cultivos de oleaginosas, dió lugar a un crecimiento de la productividad del 2.6 % en los cultivos comerciales y el área mecanizada llegó a representar una cuarta parte del total de la tierra cultivable, en el mismo período. Los factores que incidieron en mayor grado en la productividad fueron la utilización de insumos químicos y fertilizantes, semillas mejoradas y la adecuación de la tierra (riego, drenaje y arado). Por tanto, otro reflejo de largo plazo del progresivo crecimiento de la productividad es la importación de tractores, como se observa en la figura siguiente. Sin embargo, en la medida que se partía de condiciones productivas muy atrasadas, tales transformaciones no deben inducir interpretaciones demasiado optimistas.


CyP: Comerciales y de plantación: arroz, cebada, sorgo, ajonjolí, algodón, palma africana, soya, azúcar, banano exportación y cacao

TyMD: Tradicionales y mixtos dinámicos: Papa, tabaco, yuca y plátano

TyMlc: Tradicionales y mixtos de lento crecimiento: maíz, trigo, fríjol y panela

Cuando se toman los cultivos como un conjunto se observa una tendencia de crecimiento lento y a largo plazo de la productividad, que se interrumpió a comienzos de la década de los 90. Incluso, en varios cultivos se presentó una caída importante de la productividad. En este mismo período la superficie cosechada total se redujo en 11.8 %, especialmente en los cultivos transitorios (algodón, arroz y maíz), descendieron el PIB agrícola y de manera significativa la importación de tractores (Figura 2) , y se redujeron las exportaciones. Al mismo tiempo las importaciones de productos agrícolas pasaron de 1,234 a 3,718 millones de toneladas entre 1990 y 1994. Figura 3.

Esta evolución negativa de la producción y la productividad agrícolas se atribuye de manera principal a la política de apertura neoliberal que acrecentó las importaciones y cuyos efectos adversos se sumaron a los de las altas tasas de interés internas y de la revaluación de la moneda.



La evolución de la ganadería ha sido menos diversa y dinámica. En el período de 1960 a 1995 el número de cabezas pasó de 12.9 a 25.7 millones, y llegó a ocupar 30.5 millones de hectáreas. Esta expansión se dió, sin embargo, con una bajo crecimiento del PIB ganadero, de 2.4 % anual entre 1964 y 1994, inferior al crecimiento del PIB agropecuario y total nacional, y una muy baja productividad. En consecuencia, el sector ganadero aportó sólo el 9.2 % del PBI nacional, en el período de 1993 a 1995.

Para acrecentar la productividad en la ganadería, ya sea para levante y producción de carne o para producción de leche, se requiere contar con varios de los siguientes factores, además de la calidad de la raza: pastos mejorados y rotatorios, alimentos concentrados, ordeño mecánico, inseminación artificial y monta controlada, condiciones apropiadas de alimentación, alojamiento y medio ambiente artificiales. Los sistemas que poseen estos factores, como los de confinamiento, se consideran de alta productividad, pero en el país tienen menos del 1 % del total de cabezas. Los sistemas menos productivos, como el extractivo y el pastoreo extensivo tienen el 67.6 % de las cabezas. De su parte, los sistemas de productividad intermedia como los pastoreo extensivo mejorado y pastoreo intensivo suplementado, tienen el 31.9 % de las cabezas.

Todo lo anterior indica que la base tecnológica de la producción agropecuaria en Colombia, de la misma manera que en América Latina, es precaria. Si bien se han acrecentado, como una tendencia de largo plazo, la utilización de fertilizantes, plaguicidas y maquinaria, su cuantía y la intensidad con que estas se utilizan es muy inferior a la de otros países más desarrollados. Menos evidente, pero igual de contundente, lo anterior indica que el problema agrario en Colombia es el resultado de la confrontación social, política y cultural de dos vías del desarrollo del capitalismo en la agricultura: la terrateniente y la campesina. La vía terrateniente se ha dado por un doble expediente: aburguesamiento de una parte de los antiguos grandes propietarios territoriales con títulos antiquísimos; desplazamiento de capitales o acumulación de capitales en la propia agricultura que permite a empresarios arrendar tierras. La vía campesina opera por medio de la descomposición del antiguo campesinado parcelario que se transforma en una pequeña capa de campesinos ricos y en capa extensa de campesinos pobres y jornaleros. En estas condiciones el desarrollo del capitalismo agropecuario es lento y, hoy más que nunca, intensamente conflictivo.

¿La medicina y la salud pública veterinaria pueden ignorar estos procesos? Dejarlos de lado desubica, cuanto menos. Que no les ocurra lo mismo que muchas de las profesiones de la salud humana: en medio del conflicto se preguntan dónde están.

4.1.3. DISCUSION

VISION DESDE LA SALUD PÚBLICA

Relator: Dr. Luis C Villamil J. Universidad Nacional

Para discutir los temas presentados por el Dr. Alvarez y Dr. Agudelo, la relatoría retomó el siguiente interrogante: ¿Nos estamos preparando para ser mejores en lo que fuimos o nos estamos preparando para ser mejores en lo que viene?

Después de una deliberación amplia sobre las intervenciones del Dr. Alvarez y del Dr. Agudelo y con la participación del grupo de actores de la SPV, se llegó a la identificación de puntos sobresalientes, que se pueden resumir así:

Se abordó la temática de la visión que tiene Salud de la SPV desde una perspectiva interdisciplinaria, en la cual intervienen múltiples carreras aportando desde sus respectivas áreas del conocimiento, aunque en ocasiones se presenten ciertas restricciones. Los aportes recientes han surgido desde las ciencias sociales.

Fue evidente la diversidad de enfoques en cuanto a problemáticas de comunicación intergremial e intersectorial se refiere, se hizo énfasis en los roces y conflictos que usualmente se generan cuando el profesional insiste en interpretar su propio papel, el que tradicionalmente ha desempeñado ignorando el contexto socioeconómico actual, los conflictos sociales y las perspectivas institucionales.

Se analizó la situación de la SPV y la problemática del sector agropecuario empleando un análisis estructuralista, que ha cumplido con una dinámica temporal. Se insistió en la influencia de las consideraciones anteriores, determinando un papel de la Medicina veterinaria más estratégico, desde la política de seguridad alimentaria y en general de la de salud. Tanto la formación del recurso humano en medicina humana como en medicina veterinaria, está determinada por factores estructurales.

Fue importante la expectativa que desde el área de la salud se tiene con respecto a la salud pública veterinaria especialmente en lo que tiene que ver con calidad, inocuidad y seguridad alimentaria.

La participación del médico veterinario en la toma de decisiones, en política, economía y administración es fundamental, sin embargo, tradicionalmente no se ha prestado la debida atención y los espacios se están abandonando debido a la excesiva atención dedicada a otras áreas importantes pero menos estratégicas para el momento actual.

Se hizo énfasis en el papel fundamental de las escuelas de formación veterinaria y se concluyó que uno de los principales retos a asumir, tanto en pregrado como en posgrado, es instruir y preparar a los egresados para que cuenten con las herramientas y las actitudes necesarias para la intervención eficiente en las áreas anteriormente señaladas. La tendencia actual de la academia ha reforzado aspectos de intervención individual en la parte técnica, de capacitación e investigación, pero debería privilegiar aspectos colectivos desde la perspectiva de las cadenas de producción, desde el productor hasta el consumidor.

Un elemento importante para operar este cambio lo constituiría la intervención activa de los egresados, quienes deberían retroalimentar la academia, debido a la experiencia que adquieren en el ejercicio de su trabajo; lo anterior con el fin de analizar la pertinencia de los programas curriculares y la oportunidad de los mismos en las diferentes etapas de la formación académica para que estén debidamente armonizados con las necesidades del país.

A pesar de la preocupación general sobre la participación del Médico Veterinario en las áreas de decisiones políticas, ámbitos gubernamentales, producción, administración, económicas y comerciales, ya existen iniciativas curriculares que buscan reorientar y fortalecer las potencialidades de los egresados como el nuevo programa curricular propuesto por parte de la escuela de medicina veterinaria de la Universidad de Antioquia, que se verá mas adelante.

Otro reto para los Médicos veterinarios lo constituye la inocuidad y seguridad alimentaria, lo cual tiene impacto en el mundo por los procesos de la globalización del comercio (OMC y ALCA). Los MV cuentan con todas las características para ser líderes en el sector de los alimentos y nutrición sin embargo han sido remplazados por otros profesionales en este campo, probablemente por la falta de interés y la prioridad otorgada a otras actividades.

Algunos miembros del grupo, en vista de su experiencia indicaron que probablemente el aporte de la Medicina Veterinaria a la Salud pública ha sido limitado y en ocasiones indirecto, sin embargo otros opinaron que el Veterinario podía hacer contribuciones más efectivas y directas a la salud pública (SP). En este sentido se concluyó que la medicina veterinaria desde cualquiera de sus campos de acción beneficia a la salud pública, sin que necesariamente esté desempeñándose en las instituciones públicas tradicionales, sino también en actividades cotidianas de su práctica privada.

En contraste, cabe preguntarse cuál es la salud pública a la cual contribuimos los veterinarios? Se planteó que la relación salud-agricultura existe y está mutuamente determinada, pero no se percibe un campo directo y preciso de contribución de la una hacia la otra y viceversa; es aquí en donde la SPV debe actuar como una interfase. Esta debe constituir el punto de desarrollo que puede facilitar muchos procesos.

Se concluye que la Salud Pública surge por la necesidad de atender problemas que no se podían resolver eficientemente desde la medicina, sin embargo, no ha sido fácil establecer fuertes vínculos entre las profesiones de la salud y sus aportes a la salud pública.

Finalmente, se señaló la ausencia de organización y de agremiación de los médicos veterinarios dedicados a la salud pública, si esto se lograra, se podrían consolidar estrategias que tuvieran impacto sobre la toma de decisiones y la formulación de políticas de salud.

Algunos de los problemas analizados en las deliberaciones se hubieran podido solucionar, según varios participantes, mediante actitudes seguras y proactivas por parte de algunos funcionarios, quienes en ocasiones no tienen pertenencia y buscan evitar al máximo el cambio de mentalidad hacia la medicina veterinaria prospectiva como instrumento básico de la Salud Pública.

4.2. VISION INSTITUCIONAL

4.2.1. La salud publica veterinaria en el Distrito Capital

Dras. Miriam Acero, Adriana Estrada. Secretaria Distrital  de Salud (SDS)

El aporte que hace el sector público, representado por la Secretaría de Salud de Bogotá, tiene que ver con la descripción de las acciones que realiza dicha entidad en el campo de la salud ambiental. Se estableció un paralelo que mostró las actividades en salud pública realizadas antes de la promulgación de la Ley 100, así como las actividades dentro del marco programático actual, con lo que se debería realizar a futuro.

Las actividades de la SPV buscan que los usuarios en una localidad con muchas necesidades básicas insatisfechas y con problemas de pobreza, educación, trabajo, violencia y desplazamiento, logren cambios culturales, en sus hábitos y en su estilo de vida.

La SDS está compuesta por 20 localidades que tienen a su cargo promover la salud de todos sus habitantes, su misión es crear las condiciones para que haya un acceso igualitario a la salud a través de actividades de coordinación intersectorial, gestión y demás, en donde actúen los diferentes actores profesionales que tienen que ver con la salud.

En el contexto del modelo de la causalidad de la enfermedad, o de la teoría de los factores de riesgo o enfoque multifactorial (factores ambientales, políticos, sociales y culturales) son múltiples los determinantes relacionados con el proceso de salud y enfermedad. El veterinario participa en este campo, debido a las implicaciones del concepto de salud y a la búsqueda de explicaciones para la causa de la enfermedad. Los médicos veterinarios tienen que ver con el desarrollo de la salud ambiental entendida como ese equilibrio armónico entre el individuo y su entorno, el cual se lleva a cabo por medio de acciones de gestión ambiental.

Dentro del marco legal que reglamenta las actividades de gestión ambiental se citaron los siguientes instrumentos:

  • Ley 9 de 1979 y Decretos Reglamentarios Código sanitario nacional
  • Ley 10 de 1991
  • Ley 100 de 1993
  • Ley 715 de 2001
  • Resolución 4288 de 1996 donde se crea el Plan de Atención Básica

La gestión ambiental desde el sector salud se basa a nivel distrital en los principios de promoción de la salud y prevención de la enfermedad, acciones de vigilancia en SP, control de los factores de riesgo y coordinación tanto a nivel interinstitucional como intrasectorial.

Para cumplir con los objetivos, se cuenta con la siguiente estructura organizacional:

Secretaria Distrital De Salud. Nivel central, en el cual existe un grupo de dirección de SP, conformado por diversos profesionales que buscan dar el direccionamiento de las políticas, para que sean operativizadas a través de las empresas sociales del estado (ESES), así mismo están los departamentos del medio ambiente en los primeros y segundos niveles de atención, también los grupos funcionales de SP, que se localizan en los hospitales, en los cuales el médico veterinario interviene activamente.

La gestión ambiental se operativiza en el ámbito de la Secretaría de Salud a través de un sistema de vigilancia epidemiológica SISVEA. La vigilancia de SP en el distrito aborda tres grandes componentes: la vigilancia demográfica, vigilancia epidemiológica propiamente dicha y la vigilancia de accesibilidad que tienen las personas a los servicios de salud.

La gestión ambiental desde el sector salud se hace a través de los principios de

  • Promoción de la salud. Entendida como la estrategia para empoderar, educar y promover en la comunidad, la toma de decisiones que busquen mejorar su salud y bienestar físico, mental y social.
  • Prevención de la enfermedad. Acciones dirigidas a evitar la presentación de situaciones y factores que puedan influenciar negativamente la salud de la comunidad.
  • Vigilancia en Salud Pública. Se realiza a través del sistema de vigilancia epidemiológica SIVIGILA que comprende: VESPA (SVE de consumo de sustancias psicoactivas), SAA (Sistema alerta - acción), Infecciones intrahospitalarias, SISVEA (sistema de vigilancia epidemiológica ambiental), Sistema de Vigilancia de enfermedades crónicas, SISVAN (sistema de vigilancia epidemiológica alimentaria y nutricional), SIVIM (SVE de mortalidad materna).

El SISVEA busca realizar el monitoreo y el control crítico sobre los determinantes ambientales involucrados en el proceso salud-enfermedad basados en el enfoque de los riesgos biológicos, físicos, químicos y de consumo. Se caracteriza por la búsqueda de eventos trazadores o mórbidos que indiquen la asociación entre una exposición a factor de riesgo ambiental y un evento como ETA, EDA, etc.

  • Control de los factores de riesgo

    El SISVEA se aborda con el enfoque de factores de riesgo, los cuales se encuentran clasificados en cuatro grupos así: factores de riesgo del consumo: vigilancia sanitaria, factores de riesgo físicos, factores de riesgo químicos, factores de riesgo biológicos.

    Los médicos veterinarios se encuentran involucrados con los factores de riesgo del consumo y con riesgo biológico. El riesgo del consumo es manejado a través de las siguientes actividades: vigilancia, inspección y control en establecimientos de proceso, dispendio y transporte de alimentos, geo-referenciación de puntos críticos de control en la industria de los cárnicos y lácteos, vigilancia epidemiológica de ETA, capacitación, educación y asesoría a la comunidad.

    El riesgo biológico se maneja a través de: control de la población canina, esterilización canina, inmunización contra la rabia, control de vectores y roedores plagas, educación y capacitación a la comunidad para la prevención del riesgo biológico. Los médicos veterinarios tienen menor participación en el control del riesgo físico y químicos, los cuales son abordados por ingenieros sanitarios y químicos; las actividades incluyen manejo de residuos, de plaguicidas y de contaminación atmosférica.

    En terminales portuarios aéreos operan los siguientes sistemas: SISVEA, vigilancia en consumo de psicoactivos y sistema alerta acción.

    • Coordinación interinstitucional e intersectorial.

    La actividad de la SPV en el contexto de la SDS tiene como base los puntos anteriores, reforzadas con prometedores programas de educación y capacitación de la comunidad como por ejemplo las Escuelas saludables.

    La Salud Publica Veterinaria antes de la ley 100 se caracterizaba por: una mayor supervisión, seguimiento y cobertura de la población objeto en actividades de vigilancia y control. Las actividades estaban programadas desde el punto de vista presupuestal según las necesidades de SP locales, lo cual resultaba en una mayor calidad de la prestación de las intervenciones, y no estaban motivadas por una remuneración económica.

    Así mismo, era evidente que primaba el concepto técnico del MV sobre lo político, esto producía una mayor mística y orgullo por el trabajo que se desarrollaba, y la ejecución de las diferentes intervenciones en el momento oportuno, cuando se identificaban situaciones de riesgo en salud publica.

    Por otro lado, se ha venido reduciendo el personal que labora en estas áreas ya que antes de la formulación de la Ley 100, existían de 60 a 70 médicos veterinarios trabajando de la rama de la salud pública, sin embargo actualmente el número se ha reducido a 25 médicos veterinarios en el sector. Existía además una dependencia jerárquica entre el nivel local con los hospitales adscritos y el nivel central. El recurso económico partía del traslado presupuestal de la Secretaría hacia los hospitales para el pago de nómina. Sin embargo, el presupuesto para actividades de inspección, vigilancia y control era asumido por el usuario, hoy en día son totalmente gratuitas.

    Anteriormente había mayor posicionamiento de la profesión, un mayor reconocimiento como médicos veterinarios salubristas, una mayor interacción con la comunidad y quienes trabajaban en inspección, vigilancia y control tenían una investidura de autoridad sanitaria que les permitía realizar plenamente sus actividades, de manera oportuna y con calidad.

    En la actualidad el enfoque es el siguiente:

    Los aspectos positivos comprenden la consolidación y fortalecimiento del sistema de vigilancia epidemiológica ambiental, el cual se ha dado por la interacción permanente entre el evento y el factor de riesgo de los Sistemas de vigilancia, para esto se ha fortalecido el sistema alerta acción para analizar el factor de riesgo y el evento. Se ha dado un desarrollo conceptual por la existencia del modelo de determinantes de la salud, un desarrollo contextual según las características y lineamientos internacionales, nacionales y distritales y un desarrollo direccionado por diagnósticos situacionales de salud de Bogotá, los cuales han sido importantes para el avance del área.

    Se trabaja en el fortalecimiento de los sistemas de vigilancia con base en los sistemas de información, análisis e  intervención, donde se han tenido avances importantes. Lo anterior ha permitido un posicionamiento de la Secretaria como una autoridad que goza de imagen positiva. Actualmente, se manejan bases de datos consolidadas y sistematizadas que permiten detectar y categorizar los factores de riesgo según el tipo de establecimiento con sus respectivas características para de esta forma intervenir, asignar y direccionar los recursos. Se ha capacitado un mayor número de personas de la autoridad sanitaria. Finalmente se ha hecho énfasis en actividades con gestión intersectorial y con promoción del trabajo interdisciplinario en la salud pública.

    Los aspectos negativos de dicha reforma comprenden: el seguimiento, cobertura y monitoreo de intervenciones se encuentran regidas por un contrato donde se asignan recursos económicos y luego se hacen los diagnósticos de la situación en salud para la formulación de metas. Por otra parte, ha habido una disminución de la calidad en los procesos ya que priman otros factores sobre los aspectos técnicos, hay subutilización de la capacidad del Médico Veterinario ya que se pierde tiempo en el desempeño de labores que no requieren de nivel técnico ni de capacitación. Se ha dado una mayor importancia a estructuras centralistas, con pérdidas de la autonomía en el que hacer y en los proyectos. La investidura de la autoridad sanitaria se perdió, ahora prima la contratación con terceros para delegar funciones de salud pública, se han abandonado los espacios laborales con el posicionamiento de otras profesiones y ha habido una pérdida del verdadero enfoque de la salud pública. El quehacer de la SP es limitado por los esquemas de facturación actuales, los cuales desmotivan a los profesionales del sector.

    Como un planteamiento de actividades idealmente enfocadas hacia la SPV se propusieron los siguientes puntos:

    Debe basarse en actividades de investigación aplicada en zoonosis, inocuidad y calidad alimentaria, con el apoyo de una red de laboratorios especializados, ecología y control de vectores, fármaco-vigilancia de los alimentos, y un análisis continuo y oportuno de la información. Se busca tener información para la acción y no una información que se genera cuando el evento ya ha pasado y su intervención ya no es oportuna.

    Se plantean vínculos activos y permanentes con la academia, como el espacio que se generó con el presente Encuentro, con enfoque de intersectorialidad permanente en el proceso de vigilancia epidemiológica y retroalimentación oportuna, ya que la SP no solo le compete al sector salud sino a todos los sectores que están presentes en las diferentes localidades y distritos.

    Se busca cumplir con un trabajo serio, responsable, ético, oportuno, por el cual se permita un reconocimiento comunitario e institucional y se recupere lo que se ha perdido.

    Por último es importante la vinculación continua con el médico veterinario de campo, ya que la SPV no es únicamente obligación del Estado, sino también de los colegas que están en el ejercicio privado.

    Se recomienda: una mayor independencia y participación en la toma de decisiones en aspectos específicos del área, así como una ruptura de paradigmas respecto al médico veterinario salubrista, se debe trabajar en conjunto con el colega del sector privado y el particular.

    Además se pretende que exista una normatividad sanitaria actualizada que esté acorde con la situación y con las necesidades y desarrollo tecnológico.

    En las intervenciones se busca que sean mas integrales, competitivas, amplias y éticas, y que no se limiten, por ejemplo, a la verificación de instalaciones y normas de un establecimiento. El ideal en la planificación de actividades de SP es llegar al industrial, al usuario en general y prestar asesoría y asistencia técnica de calidad, que le mejore y le permita crecer en el renglón de la economía, de esta manera, la asignación de recursos debe partir de un diagnóstico de la situación de la salud local.

    4.2.2 Cómo se prepara el sector salud para la globalización y comercialización de alimentos.

     Dr. Ricardo León Vega. Ministerio de la Protección Social.

    La vigilancia y el control de los alimentos en Colombia comprometen a diferentes sectores; en la producción primaria del sector agropecuario la responsabilidad es del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), y la de los productos destinados para el consumo humano, corresponde al sector salud, hoy en cabeza del Ministerio de la Protección Social, y la del comercio internacional, está en cabeza del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo con participación de los anteriores.

    Las funciones de Vigilancia y Control de Alimentos dentro del Ministerio de la Protección social (antes Salud), han estado siempre en el sector de la SALUD AMBIENTAL.

    La Salud Ambiental es una función esencial de la salud pública y se refiere a “las actividades de identificación, evaluación, control y prevención de los factores físicos, químicos, biológicos, del consumo, sociales y psicosociales presentes en el ambiente que pueden afectar de manera adversa la salud humana”.

    Cuando se organizó el Sistema Nacional de Salud en 1.976, existían en el denominado Ministerio de Salud tres (3) grandes Direcciones:

  • I- La de Atención Médica, que manejaba todas las acciones cuyo sujeto de acción es el hombre.
  • II- La de Saneamiento Ambiental, que abarcaba todas las actividades de inspección, vigilancia de control de los factores de riesgo presentes en el ambiente físico, y dentro de esta Dirección, estaba la División de Alimentos y Zoonosis, con dos Secciones, en ese momento el Ministerio era quien ejercía la dirección de la parte ambiental del país, normaba, definía políticas y generaba obras de infraestructura para el saneamiento básico rural en conjunto con el Instituto Nacional de Salud y complementando las acciones con el INSFOPAL (saneamiento básico urbano). Manejaba presupuesto de inversión para construcción de mataderos y plazas de mercado.
  • III- Dirección Administrativa.
  • El cambio en el rol del estado desde la legislación y la organización del sistema de salud, partió del siguiente planteamiento: en el año 79 se creó una ley sanitaria nacional, que dio la base a la estructura de la SP del país; donde inicialmente el Estado era prestador de servicios públicos. La filosofía del Sistema Nacional de Salud, era crear un sistema único donde se manejara la problemática de salud del país, con cuatro funciones básicas: Promoción, Prevención, Recuperación y Rehabilitación.

    Mediante la Ley 10 de 1.990, se inició un proceso de descentralización y de delegación de muchas funciones a los departamentos y municipios, se dio apertura a la privatización de algunos servicios que antes eran sólo de responsabilidad del estado en materia de alimentos, como los servicios de mataderos y plazas de mercado.

    En 1.991 se re-organizó el Ministerio de Salud, se cambió la estructura orgánica y las actividades sobre el medio ambiente, se dividió en dos Subdirecciones: la de Riesgos del Ambiente y la de Riesgos del Consumo (esta última dio origen al INVIMA). Dentro de este marco organizacional, toda la generación de obras de infraestructura pasó al Ministerio de Desarrollo Económico en la Dirección de Agua Potable y Saneamiento Básico.

    Con la ley 100 de 1993, se dio un cambio en la percepción de lo que era la prestación de servicios del Estado. Comenzó así un proceso de privatización de los servicios asistenciales de salud, generando el problema de los regímenes de aseguramiento, del régimen contributivo y del régimen subsidiado. Con motivo de la promulgación de la Ley 100 y la aparición del Ministerio del Medio Ambiente (ley 99 de 1.993), muchas de las funciones que antes desempeñaba el Ministerio de Salud, pasaron a este Ministerio y se estableció como función primordial del Ministerio de Salud lo relacionado con los regímenes de seguridad social en salud, pensiones, riesgos profesionales y servicios complementarios; las actividades de vigilancia y control sanitarios de los factores de riesgo del ambiente quedaron incluidas dentro del llamado Plan de Atención Básica (PAB) y financiadas a través de los recursos asignados a éste.

    Esta misma Ley dio vida jurídica al INVIMA (Instituto Nacional de Vigilancia de Alimentos y Medicamentos), dividiéndose las funciones en materia de vigilancia y control de alimentos, lo cuál aún se conserva, así:

    • Al Ministerio de Salud le corresponde la dirección, políticas, normatividad, proyectos y programas, asesoría, y al
    • INVIMA, ejercer las funciones relacionadas con la vigilancia y control (parte operativa, en conjunto con las Entidades Territoriales) de los alimentos y medicamentos, ser cabeza y laboratorio nacional de referencia (en conjunto con el laboratorio del Instituto Nacional de Salud), hacer investigación y el manejo del Sistema VETA (Vigilancia de las Enfermedades Transmitidas por alimentos) en conjunto con el Ministerio de Salud y el INS.

    En 1.994 mediante otra reestructuración, las funciones de la Salud Ambiental (incluidas las relacionadas con alimentos) fueron asumidas por el Grupo de Protección de la Salud.

    En el año 2.000 se elaboró el Plan Nacional de Salud Ambiental (PLANASA), de este PLAN se destacan:

    • Grandes cambios en la problemática ambiental incluyendo las actividades propias de la SPV y aumento en los contaminantes con graves riesgos para la salud.
    • Capacidad limitada del Estado para cumplir con las responsabilidades designadas por ley.
    • Compromisos internacionales firmados por el País como la Cumbre de la Tierra, Cumbre de Río, Tratado de Ottawa, Organismos Modificados Genéticamente, Organización Mundial del Comercio, Codex Alimentarius, otros.
    • Resultados no satisfactorios en las acciones de inspección, vigilancia y control de responsabilidad del Estado
    • Relación entre el perfil de salud del país y los riesgos presentes en el medio ambiente, y especialmente los presentes en los alimentos.
    • No existen políticas al respecto.

    Sin embargo por diversas circunstancias no quedó como un programa de gobierno, sino como un documento de referencia. Posteriormente en un segundo proyecto que tenía que ver con los alimentos fue el plan de acción para la modernización de servicios de sanidad agropecuaria y control de alimentos en los países andinos, estableciendo la participación directa en SPV mediante la prestación de servicios de inspección en mataderos, garantía de la calidad de la carne, inspección de otros productos alimenticios y de medicamentos, pero simultáneamente se efectuó una reducción de personal y las funciones propias de la SPV se redujeron considerablemente.

    A finales de 2.002 y mediante el decreto 205, se fusionaron los Ministerios de Salud y Trabajo y se dio origen al Ministerio de la Protección Social, en este nuevo Ministerio las actividades de Salud Ambiental, no se aglutinaron con ningún Grupo o repartición especial dentro de la Dirección de Salud Pública.

    La estructura del Ministerio de la Protección Social en términos generales es la siguiente: el ministro, y tres viceministerios, (uno de salud, otro de trabajo, y el técnico), pero el que está en menor escala es el de salud.

    Los mecanismos de reducción y reestructuración del estado han llevado a:

    • Definir cada vez más responsabilidades a los productores y distribuidores de alimentos (verificación de conformidad),
    • Aparece el sistema de acreditación,
    • Se abre la posibilidad de contratar algunos servicios (excluyendo el control ya que éste es potestativo y obligatorio del Estado),
    • Se maneja la actividad de redes con la inclusión del sector privado.
    • El papel del Estado es cada vez más de controlador.

    Los Lineamientos del Programa Nacional Integrado de Inocuidad de Alimentos que fue financiado por la Organización Panamericana de la Salud, recogió las conclusiones y propuestas de los dos proyectos anteriores.

    • ANTECEDENTES: El CODEX tiene cada vez más importancia a nivel mundial como normatividad marco; la calidad sanitaria de los alimentos tiene un impacto social, económico y político.
    • ACTIVIDADES CLAVES: Inocuidad función esencial, se debe estructurar un Programa Nacional, con participación comunitaria e intervención del sector privado, las acciones de vigilancia y control de alimentos deben ser coordinadas entre los diferentes sectores con responsabilidad en las mismas.

    DIAGNOSTICO :

    • No existe un marco legal adecuado; la organización general para el control de alimentos debe tener un marco legal
    • No se planifican las acciones de vigilancia
    • Se carece de un Sistema Información Central
    • La Vigilancia de las Enfermedades Transmitidas por Alimentos es aún incipiente.
    • No está estructurada una Red de Laboratorios de Alimentos.
    • Se desprende la necesidad hacer una Política de Inocuidad de Alimentos.

    Esta Política debe basarse en los siguientes  Principios:

    • Desregulación, simplificación trámites y descentralización
    • Intervención con perspectiva de cadena y fortalecer acciones coordinadas de vigilancia sanitaria de alimentos
    • Integración sectores y actores, interinstitucional e intersectorial
    • Vigilancia ETAS y riesgos.
    • Fortalecimiento base científica

    Al realizar el perfil de salud del país, las enfermedades que tienen relación con el ejercicio de la SPV no aparecen, las enfermedades transmisibles comienzan a perder importancia, debido a que el sistema de vigilancia no permite captar la verdadera situación de éstas enfermedades en el país. Las estadísticas que en la actualidad se manejan, están enfocadas a problemas de carácter crónico y aquellas generadas por la situación de violencia. El sistema de vigilancia de salud se reduce a la notificación de las patologías que se están registrando y que se envían al sistema de información (sivigila), dichas patologías dejan por fuera entidades transmisibles importantes. Por lo cual se puede decir que no se cuenta con un diagnóstico exacto de la situación de salud, lo cual además es importante porque la formulación de las políticas de salud se basa en datos que no concuerdan con la realidad. En el Ministerio se ha discutido poco sobre el riesgo biológico, no existe para tal efecto un sistema de información. Tampoco en el campo de los riesgos químicos ni en el de los organismos modificados genéticamente.

    Los procesos de reestructuración del Estado, los cuales empezaron desde 1993 con la Ley 100, se han caracterizado por un reduccionismo del mismo, los cuales se acompañan de la disminución del número de empleados, eliminación de organizaciones, divisiones y secciones, lo cual ha sido catastrófico para todos los grupos que pertenecen a la parte ambiental y la SPV, las cuales no aparecen como prioridades para este gobierno.

    Por lo anterior, no se está garantizando la inocuidad de los alimentos, la situación de hecho es desconocida, porque el sistema de información no esta aportando la información requerida.

    En otras palabras el país no está preparado para la globalización; si no se garantiza inocuidad de alimentos es imposible entrar a competir, sin olvidar que también los países vecinos tienen las mismas expectativas con respecto a las exportaciones hacia Colombia, siendo relevante la vigilancia, el desarrollo de los laboratorios de referencia para los alimentos no únicamente pensando en mercados internacionales sino en el consumo local, teniendo en cuenta que las normas de inocuidad de alimentos tanto para exportación como para comercio interno deben ser las mismas.

    No se cuenta con una red de laboratorios de alimentos, ni con un sistema de referencia y de contra referencia para las muestras recibidas.

    Las políticas deben partir del siguiente principio: los alimentos se deben vigilar e intervenir con un enfoque de cadena, fortalecimiento de vigilancia e inspección en el sector agropecuario.

    La legislación en materia de alimentos: es obsoleta, no armonizada, incompleta y contradictoria

    • Fallas en el Sistema de control de la inocuidad y calidad de alimentos: duplicación de funciones y esfuerzos, celos, incoordinación.
    • Las acciones de vigilancia sanitaria de alimentos no utilizan el análisis de riesgo como instrumento para priorizar.
    • Los requerimientos, normatividad y acciones para importación y exportación de alimentos no siempre están armonizadas con CODEX y OMC.

    En este Proyecto se identificó que no existía una Política Nacional de Inocuidad de Alimentos y se generó el siguiente Plan de Acción (Proyectos):

    • Diseño e implementación del sistema VETA
    • Fortalecimiento de la gestión y actividades del CODEX.
    • Implementación Buenas Prácticas Agropecuarias
    • Mejorar la vigilancia en Mataderos
    • Implementación Sistema HACCP

    Conclusiones y Perspectivas.

    • Existe un marco institucional estatal con diferentes sectores intervinientes que no siempre coordinan entre sí;
    • Ausencia de una Política de Inocuidad de Alimentos
    • Existe un marco normativo: Constitución, Ley 9ª, en el cual se observa competencia, dualidad, celo. Las normas son obsoletas, hay carencia de algunas, no están armonizadas
    • Faltan directrices para la inspección y vigilancia de alimentos, y la expedición del registro sanitario tiene problemas.
    • El Sistema VETAS no está operando adecuadamente,
    • No existe una Red laboratorios
    • No se involucra adecuadamente al sector productivo

    A pesar de lo anterior se cree que esta situación brinda una serie de oportunidades profesionales en las acciones de inspección, vigilancia y control de alimentos dentro del ámbito de la Salud Pública Veterinaria, las cuales se resumen así:

    • Posibilidad prestar servicios de inspección dentro del sector privado, teniendo como base el cambio de rol del estado.
    • Prestar servicios a través de la contratación con el Estado.
    • Participar en la modernización de la legislación.
    • Realizar investigación.
    • Participar en el sistema VETA, en la actualización de la normatividad y en la vigilancia de los alimentos.

    4.2.3 Experiencia organizacional en el Valle del Cauca, desde la perspectiva de la organización no gubernamental (WAAM)

    Dr. Ramón Niño, World Agroveterinary Ambient Mission (WAAM)

    La WAAM fue creada por profesionales colombianos de la Medicina Veterinaria y la Zootecnia egresados de la Universidad del Tolima, con el objeto de ofrecer servicios en el campo agropecuario y ambiental, con énfasis en consultoría, asesoría, investigación y asistencia técnica, que respondan con eficacia y calidad al reto de proyección empresarial en el presente siglo, mediante un portafolio de servicios que incluye lo siguiente: evaluaciones epidemiológicas, planes de prevención y control de enfermedades, organización, promoción y realización de eventos educativos, publicaciones, estudios de análisis de productividad y rendimiento, análisis de costos, patrones de nutrición, vigilancia epidemiología, índices de infestación de artrópodos y roedores y evaluación de programas de control, vigilancia y control de zoonosis, consultoría, administración en programas de zoonosis y control de vectores, asesoría para el diseño y control de plantas procesadoras, capacitación y certificación a manipuladores de alimentos (profesionales- técnicos - operarios), consultoría y asesoría legal, administración en programas de alimentos.

    Su lema es “Trabajamos por la salud y el bienestar del ser humano, por la convivencia armónica entre las especies y la preservación del medio ambiente.”

    Esta propuesta constituye una de las estrategias innovadoras que puede responder a las necesidades de la situación nacional de SPV.

    4.2.4. DISCUSIÓN

     

    VISION INSTITUCIONAL

    Relator: Dr. Luis C Villamil J. Universidad nacional

    Se discutió lo tocante a los aspectos legales, la desactualización de los mismos, dispersión, superficialidad, diversidad sectorial, llegando a la conclusión, de que en esta área los ejercicios de actualización son importantes y necesarios para el momento actual, pero desafortunadamente independiente de la calidad y actualidad de la norma no constituye la solución a los problemas, por el contrario sin la adecuada presencia de la SPV en las instituciones públicas y privadas y de un número suficiente de funcionarios estratégicamente colocados que garanticen la aplicación, el cumplimiento y el seguimiento de la norma, la buena voluntad de los redactores quedaría en buenas intenciones ya que estas no serían aplicables.

    Un aspecto básico para entender la coyuntura de la SPV, lo constituye la descentralización de los recursos y de las actividades de salud pública. La asignación de los recursos tiene ahora un enfoque político y probablemente las personas que prestan los servicios no tienen la formación adecuada.

    Los diferentes escenarios que se plantean con la exposición de la Secretaría de Salud, señalan claramente un panorama preocupante, por esto se esperan iniciativas del gremio y de los grupos de especialistas, para que surjan mecanismos que estimulen nuevas actitudes, aumento del conocimiento y respuestas de grupo.

    Se recalca que la imagen profesional del veterinario se ha debilitado ante la comunidad por una participación poco protagónica en la prestación de servicios.

    La educación para la salud es fundamental, la estrategia de escuela saludable lo confirma, ya que busca la participación de la comunidad en las acciones de salud pública, para formar una cultura de la salud colectiva. El veterinario debe adquirir habilidades nuevas, y explorar otras áreas como la de participación comunitaria. En ese sentido, la formación de pregrado se señala como protagónica desde la cátedra de SPV que se dicta en un momento en el cual la motivación de los estudiantes se direcciona hacia las áreas clínicas.

    La mayoría de los profesionales que laboran en el sector público (secretarias de salud y hospitales) declararon que se vincularon al área debido a la disponibilidad de la oportunidad laboral y no a una vocación sentida desde las aulas. Se recomendó un replanteamiento en los contenidos y en los aspectos prácticos de la SPV. La época de cambios ya pasó y nos encontramos en el cambio de época, debemos reorientar las acciones especialmente aquellas relacionadas con la educación en el pregrado, postrado y sobre todo en la educación continua.

    Se reconoce como positivo el aporte del grupo profesional del Valle del Cauca (WAAM). Se recomendó trabajar con indicadores y líneas de base en salud ambiental, lo cual permitirá demostrar a la comunidad que la SPV es eficiente y eficaz.

    Finalmente se reclaman estrategias de motivación para que más estudiantes se interesen en esta área.

    4.3. VISION DESDE LA ACADEMIA

    4.3.1. Medicina veterinaria y salud pública en la Universidad de Antioquia

    Dra. Gloria Giraldo y Dr. Jorge Fernández. Universidad de Antioquia.

    La Universidad de Antioquia adelantó un proceso de reforma académico administrativa para estimular el crecimiento de los programas de pregrado y postgrado consultando los diferentes estamentos (estudiantil, profesoral, académico) y empleadores con el fin de determinar el que hacer de los médicos veterinarios, sus fortalezas y los aspectos para los cuales estos profesionales no estaban dando respuesta.

    Se encontró que existía demanda de un profesional diferente, lo cual justificaba un cambio curricular fuerte que diera respuesta a la búsqueda de integralidad sin afectar la formación clínica y favoreciendo la relación de áreas básicas y de Salud Pública Veterinaria. Esta reforma se ajustó al decreto 808 del ICFES en el cual se buscan currículos que no aumenten la permanencia innecesaria del estudiantado en la universidad.

    Se planteó un currículo flexible, con enfoque integral, cercano a la investigación y a la extensión, que busque solución a los problemas sentidos, buscando individuos propositivos, capaces de trabajar interdisciplinariamente y que generen respeto en su campo de acción y en el largo término contribuyan al mejoramiento de la calidad de vida de la comunidad en armonía con la naturaleza.

    Se definieron las necesidades básicas de formación así: clínicas, medicina preventiva, SPV como eje transversal del currículo, formación humana del individuo y formación en gestión y administración en el sector. Es importante resaltar el manejo de la SPV no como una asignatura, sino como un conjunto de actividades y conocimiento que sensibilizan al estudiante desde los primeros semestres, creando una conciencia de responsabilidad con la comunidad/sociedad, apropiándolo de la importancia de su labor en la creación de políticas, soluciones alternativas a la problemática de la SPV en nuestro país y en el mundo; claro está sin hacer de lado los estudios clínicos que son también importantes para el ejercicio profesional.

    De este modo los estudiantes adquieren capacidad para elegir argumentos valederos su área de especialización, ya que poseen el conocimiento suficiente tanto de la parte clínica como de la SPV.

    Teniendo como prioridad la salud pública, las líneas específicas de formación con sus respectivos núcleos son:

    • Línea médica veterinaria: ciencias básicas, sistemas orgánicos.
    • Línea de socio humanística.
    • Línea de gestión y administración: proyectos de investigación, inversión, extensión, gestión, crecimiento.
    • Línea de prácticas profesionales integradas: rotación en Salud Pública, con trabajo específico para la comunidad.

    Lo anterior exigió un cambio cultural de los entes administrativos y docentes, interactuando con el clínico para determinar que es lo más pertinente. Y un cambio en los estudiantes porque la metodología transmisionista se cambió hacia una constructivista. Estos cambios curriculares no obedecieron a momentos específicos de la universidad sino a una respuesta a las necesidades sentidas de la comunidad.

    Desde 1969 y a través de las diferentes reformas curriculares se establecían como criterios prioritarios la SPV y las clínicas.

    La formación integral del Médico Veterinario ha constituido una oportunidad para el desarrollo de la SPV, no como disciplina aislada sino en constante intercambio con las otras disciplinas y áreas temáticas.

    Se debe considerar, revisar y criticar conceptos en torno al quehacer de la SPV en el nuevo plan de formación, ya que la diversidad conceptual puede desequilibrar el modelo. Es necesario crear estímulos y desarrollar en la comunidad universitaria una mejor aproximación hacia la compresión del proceso de salud-enfermedad, con un enfoque epidemiológico, con énfasis en medicina preventiva y con responsabilidad de la profesión en el contexto de la Sociedad.

    5. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

    Relator: Dr. Luis C Villamil J. Universidad Nacional.

    Quedan más preguntas que respuestas y muchas motivaciones para alcanzar las metas que impone los nuevos esquemas acordes con los problemas sociales, políticos, culturales y económicos del país.

    Lo que se discutió señala un norte, una carta de navegación ya que vale la pena aceptar el reto que representa el cambio de época como un primer paso para desarrollar mejores esquemas pedagógicos que contribuyan a reforzar las bases para la formación de talento humano que interactué exitosamente con la realidad del país, buscando la formación de profesionales capaces de favorecer la consolidación de la sociedad moderna equitativa y democrática, profesionales científicos y críticos participantes de la sociedad y la cultura.

    Para lograr un cambio de mentalidad de los nuevos profesionales, quienes en su mayoría están enfocados a la parte clínica, es necesaria la intervención intensa y a largo plazo de las escuelas veterinarias. Se evidenció que la formación en pregrado es prioritaria en la búsqueda de profesionales integrales y con mentalidad abierta, que intervengan en áreas consideradas como poco usuales para el médico veterinario pero que en realidad contribuyen fuertemente a promover la calidad de vida de la sociedad. Se insistió en la necesidad de dejar muy claro que los animales constituyen únicamente el medio y que la salud de la comunidad se debe señalar como el fin de la medicina veterinaria y la zootecnia.

    Se recomienda buscar el compromiso de las escuelas y de las entidades estatales y privadas para que en conjunto se logre ubicar la SPV como un eslabón importante dentro de sus actividades. En la búsqueda de este propósito se debe argumentar cuál es el costo-impacto y el costo-beneficio de las intervenciones que los MV realizan en el sector de la SP. En la medida en que se demuestre efectividad en términos económicos y en indicadores de calidad de vida, las intervenciones de SPV recibirán mayor apoyo y reconocimiento por parte del Estado y el sector privado.

    A pesar de la crisis en al área de los alimentos, relacionada con la dispersión de la información y la falta de continuidad en los esfuerzos para la puesta en marcha y mantener laboratorios de referencia, la crisis permite vislumbrar un panorama de intervención favorable para los médicos veterinarios interesados y preparados en el tema, dadas las tendencias actuales de la contratación con grupos acreditados.

    Aunque se discutió que la academia puede estar aparentemente desligada de la realidad, se podría convertir en un instrumento de adaptación, innovación y cambio, para conseguir nuevas facetas en la mentalidad y cultura del estudiante y del profesional en ejercicio.

    Todos los puntos anteriormente descritos, son básicos e indispensables para la formación de un profesional integral, capaz de competir en el ámbito laboral, recuperando el lugar que desde siempre le ha correspondido en el desarrollo de la comunidad y que por fallas en su formación y visión poco clara de los formuladores de políticas en salud y agricultura, se ha visto desplazado.

    Oportunidades laborales existirán, en la medida en que se mantengan organizaciones debidamente acreditadas que ofrezcan portafolios de servicios con la suficiente integralidad y oportunidad ya que en el futuro, el Estado demandará la participación del sector privado representado en dichas agremiaciones.

    Adicionalmente se debe buscar un cambio de actitud; se insiste en que las especies animales constituyen un medio para la producción de alimentos de calidad nutricional para la población humana, lo cual constituye uno de los propósitos de la SPV.

    Finalmente es importante mantener la actualización que con esta reunión se ha iniciado, buscando un intercambio continuo de temas de interés e información relevante para las profesiones del sector pecuario.

    Se plantea una estrategia viable para mantener este flujo de información de una manera continua y oportuna que aporte conocimiento y opciones de discusión a los profesionales interesados, mediante el intercambio de experiencias en los diferentes estamentos facilitando la intersectoralidad y estrechando los nexos de cooperación entre los especialistas.

    Un instrumento que puede contribuir con este proceso es el de la conformación de una Red, la cual buscará vincular un amplio grupo de participantes, de los diversos componentes del sector público y del privado, las universidades y los grupos gremiales, estableciendo con ellos y entre ellos, constante comunicación, facilidades para conferencias electrónicas y rápida circulación de documentos estratégicos. Se espera que dicha Red logre reuniones presenciales con determinada frecuencia abriendo espacios de discusión y actualización para mantener el seguimiento que ya se ha iniciado.

    El grupo de SPV de la Universidad Nacional se comprometió a iniciar las actividades de comunicación, a integrar la Red, intercambiar información y realizar un seguimiento a las recomendaciones de la reunión, lo que finalmente facilitará la consolidación de un grupo de estudio y de acción en el contexto nacional.

    Ante el desconocimiento de otros sectores y en general de la comunidad se recomienda realizar un estudio de percepción pública sobre los servicios de la SPV, para complementar la línea de base sobre la situación en el área, con el fin de efectuar posteriormente un seguimiento y la búsqueda de un cambio de actitud de los usuarios de los servicios.

    Los asistentes reconocen y agradecen el esfuerzo y el interés de la OPS, para facilitar la realización del evento, dada la amplia convocatoria de esta Institución en los diferentes estamentos del sector público y el privado, puesto que la totalidad de las Instituciones y de los convocados asistieron al mismo. Se reiteró el gran interés de los participantes y la ausencia en el pasado, de espacios para la discusión y para la programación estratégica de actividades.

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